Tomar conciencia. La base de la seguridad contra incendios

Puede resultar algo muy obvio a estas alturas, pero desde PREFIRE no nos cansaremos de hacer apología del “back to basics”, y es que no hay mayor ni mejor seguridad contra incendios que aquella que empieza por uno mismo.

La conciencia por la seguridad y la protección contra incendios es el primer paso para evitar o minimizar los efectos que se generan ante una catástrofe de este tipo, y no hablamos solamente de salvar vidas humanas sino en muchos de los casos se trata también de la seguridad de los bienes y de la integridad de los propios edificios.

El pasado 2 de septiembre de 2018 se produjo un incendio devastador en el Museo Nacional de Río de Janeiro que arrasó por completo este edificio, que cumplía en junio sus 200 años de historia, siendo la institución científica más antigua de Brasil y el mayor museo de historia natural y antropológica de América Latina.

Siendo todavía pronto para realizar un balance, la vicedirectora de la institución Cristiana Serejo cuantificó en un 90% las pérdidas ocasionadas sobre el total de 20 millones de piezas artísticas y arqueológicas expuestas, algunas de ellas de un valor incalculable.

Según declaraciones de los medios locales se trataba de una «tragedia anunciada” ya que al parecer en los últimos años se redujeron cada vez más los recursos destinados a la institución. Hasta tal punto que pese a no haberse determinado todavía el motivo del incendio, la vicedirectora de la institución Cristiana Serejo informó de que los detectores de humo no estaban funcionando.

Este hecho demuestra lo importante que es no solamente dotar a un edificio de los sistemas adecuados de protección contra incendios sino de la realización de un trabajo de vital importancia como es el mantenimiento periódico que garantice el correcto funcionamiento de los mismos con el paso del tiempo.

La entrada en vigor en España del nuevo Reglamento de Instalaciones de Protección Contra Incendios (Real Decreto 513/2017 de 22 de mayo de 2018) ha supuesto la inclusión de nuevos sistemas que hasta la fecha no estaban regulados en cuanto a su instalación, puesta en marcha y mantenimiento periódico.

Incluso este mismo reglamento especifica la periodicidad, las tareas a realizar para cada sistema, y los agentes que deben llevarlas a cabo. Sin embargo, toda la responsabilidad recae en el titular de ese edificio o instalación y en el hecho de si realmente contrata a una empresa homologada que acometa los trabajos de mantenimiento periódico de los sistemas de protección contra incendios o no.

Pese a que este Reglamento sea de obligatorio cumplimiento y a la existencia (tal vez en menor cuantía de lo deseable) de inspecciones periódicas, desgraciadamente nos encontramos todavía muchos edificios cuyas instalaciones están totalmente inoperativas y fuera de uso para actuar de forma correcta ante una situación de emergencia.

El hecho de considerar una instalación de Protección Contra Incendios un gasto y no una inversión de vital importancia es uno de los males endémicos que todavía azotan nuestra sociedad. Hay un largo camino y mucho trabajo pendiente para tratar de revertir este pensamiento y conseguir el cambio de paradigma necesario.

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