Apagar el fuego de un coche eléctrico es totalmente distinto a uno de gasolina o diésel

Hace unos meses un Tesla Model X chocó violentamente contra una mediana y comenzó a arder. Los servicios de emergencias tuvieron que esforzarse más de la cuenta para apagar el fuego que devoró al coche eléctrico, mucho más que si se tratase de un coche de combustión.

Tanto la policía como los bomberos que acudieron al lugar del incidente pusieron sobre la mesa la dificultad de controlar un fuego donde el combustible es un gran paquete de baterías. Los operativos que se hacen cargo de este nuevo tipo de incendios han tenido que adaptarse.

“La problemática del fuego en los coches eléctricos”

La problemática a la hora de gestionar los momentos posteriores al rescate de las personas involucradas en un accidente se complica en el caso de un coche eléctrico. Si la estructura de la batería se daña puede entrar en lo que se conoce como escape térmico. Según Juan Díaz, el jefe de bomberos que atendió el aviso del Tesla, aseguró que las baterías comienzan a sobrecalentarse hasta 482ºC, haciendo arder los componentes plásticos que las rodean y provocando una reacción en cadena sobre cada celda adyacente.

En el accidente del Model X, dos carriles de la autopista y una rampa de acceso estuvieron cortados durante más de 6 horas hasta que los bomberos aseguraron los restos del coche recurriendo a la propia Tesla para que técnicos de la compañía desmantelasen todo lo posible la batería mientras los bomberos vigilaban que el incendio no se reprodujera.

El choque contra la mediana fue de tal severidad que la batería del Model X comenzó a arder y con un paquete de 7.000 celdas de iones de litio individuales (algunas de ellas desperdigadas por la calzada tras el impacto) los bomberos tardaron horas en asegurarse de que el riesgo de incendio había desaparecido cuando en el incendio de un coche de combustión esta operación dura minutos.

Lo mismo ocurrió con el consumo de agua. El dispositivo que los bomberos emplean en apagar un coche incendiado no suele necesitar más que el agua transportada en un camión de bomberos (entre 1.500 y 5.000 litros), pero en esta ocasión tuvieron que cortar el tráfico para colocar una manguera cruzando la autovía, gastando más de 11.000 litros de agua.

El dispositivo se prolongó aún más lejos con un camión de bomberos escoltando la grúa que transportaba el Tesla y manteniéndolo vigilado unas horas después de dejarlo en el depósito. Hasta 24 horas después de apagar el fuego, las baterías pueden volver a arder.

Cada vez es más frecuente que los coches modernos se fabriquen con materiales poco convencionales como el aluminio y el fósforo. Estos materiales sometidos a los virulentos incendios eléctricos pueden reaccionar y descomponerse en hidrógeno, convirtiéndose en incendios aún más peligrosos y generando riesgo de explosiones. Por eso se valora la opción de una vez asegurada la zona y aislado el fuego, dejarlo arder sin intervenir hasta que el combustible se consuma por sí mismo.

Se ha hablado mucho acerca de los accidentes donde los sistemas de conducción autónoma han estado presentes, aquí Tesla y Uber han sido en parte responsables de esta tecnología. Pero ahora con los recientes accidentes de Tesla donde las baterías se han reavivado, incluso días después del accidente, hay un tema del que poco se ha hablado, ya que los protocolos de emergencia no se han actualizado para el caso de accidentes de coches eléctricos, y es un reto que el sector de la seguridad contra incendios debemos abordar.

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