La importancia de un correcto mantenimiento de los sistemas contra incendios

Parece una obviedad que los sistemas de protección contra incendios deban ser sometidos a una series de trabajos de mantenimiento periódicos para poder ofrecer el debido nivel de protección y seguridad para el cual han sido diseñados e instalados. Sin embargo, este hecho irrefutable que además está regulado por las diferentes normas UNE EN que lo amparan parece ser una utopía que en muchos proyectos e instalaciones se pasa por alto.

Un mal mantenimiento de cualquier sistema de protección contra incendios puede suponer la incapacidad de dicho sistema para hacer frente a las condiciones para las cuales ha sido diseñado, imposibilitando por tanto su correcta actuación y derivando finalmente en una posible catástrofe que puede llegar a costar vidas humanas y bienes materiales.

El artículo de hoy se basa precisamente en una visita que realizamos hace ya algún tiempo a un edificio de pública concurrencia destinado a la actividad comercial, a petición de la propiedad del centro, para poder determinar la situación e idoneidad de sus instalaciones a nivel de protección contra incendios.

Lo que nos encontramos en dicha visita fueron innumerables deficiencias graves, tanto a nivel producto y cumplimiento normativo como a nivel de mantenimiento y uso de los sistemas, que suponían que muchos de esos sistemas estuvieran inoperativos y por tanto que ante un incendio aquel centro fuese un verdadero peligro para la integridad de las muchas personas que lo frecuentaban.

Pasamos a detallar algunas de las situaciones que detectamos, de modo que se podría considerar este artículo como un manual de malas praxis que sirva para aprender de los errores y evitar este tipo de circunstancias en el futuro:

  • Exutorios de compuerta ubicados en cubierta con pasos peatonales y maquinaria por encima de los mismos impidiendo su correcta apertura en caso de incendio.

119 118

  • Exutorios cuyos pistones neumáticos necesarios para la apertura y cierre mediante CO2 estaban doblados, quedando los equipos inoperativos y medio abiertos, aguantándose por una botella de gas para evitar su completa apertura.

092

  • Barreras de humo automáticas inoperativas y atadas para evitar su descuelgue.

056

  • Barreras de humo automáticas con visibles desperfectos, golpes y abolladuras que impedían su funcionamiento.

073

  • Paneles de control de barreras de humo automáticas abiertos y con cables sueltos y desconectados.

076

Además de todo lo anterior nos encontramos con que la propiedad del centro desconocía el funcionamiento y la operativa de muchos de los sistemas, y desconocía incluso la ubicación de los paneles de control de los exutorios no pudiendo así gobernar su apertura manual en caso de incendio.

En resumen, podemos decir que de nada sirve realizar una inversión encaminada a dotar a un edificio de los sistemas de protección contra incendio necesarios si no se toman las medidas oportunas que permitan el correcto funcionamiento de esos sistemas con el paso del tiempo, y no es solamente una cuestión de mentalización por parte de los clientes finales sino que hay una labor de profesionalización y seriedad por parte de todas las empresas involucradas en el sector.

Dejar una respuesta

Su dirección de correo no será publicada. Los campos requeridos están marcados *