Gases de combustión y detección de incendios

En los últimos años la tecnología desarrollada para la detección del incendio ha visto incrementada la calidad de los equipos existente en el mercado de una forma muy marcada, especialmente aquellos que buscan una detección temprana del incendio.

Ésto se ha conseguido tanto con la mejora de los sensores habituales, principalmente aquellos que utilizan sensor óptico o térmico, incluso ambos combinados, pero de una manera mucho mayor con la inclusión de nuevas tecnologías de detección como son los sensores ópticos láser, por cámara de niebla, sensor infrarrojo en incluso sensor de monóxido de carbono.

De hecho, si pensamos en la evolución del incendio, los detectores más habituales, aquellos que emplean sensores técnicos y/u ópticos, son precisamente los que tienen una respuesta más tardía, humo visible en el caso del sensor óptico puesto que mide opacidad, y temperatura obviamente en el caso del sensor térmico.

Por lo tanto, si lo que buscamos es una mejor y rápida respuesta en la detección del incendio, la tecnología de los sensores ha ido evolucionando para detectar aquellos gases que se producen en las fases iniciales del incendio, incluso cuando todavía no se han generado ni humo visible no calor, y que en la mayoría de casos son los más peligrosos para las personas.

det coEl humo se compone de partículas líquidas y sólidas en suspensión y gases, que se emiten cuando un material sufre pirólisis o combustión. Los gases tóxicos se suelen dividir en tres tipos: asfixiantes, que producen narcosis; irritantes, que generan complicaciones sensoriales y pulmonares y otros gases que exhiben características tóxicas inusuales. La gravedad de los efectos depende de la dosis recibida; es decir, de la concentración y tiempo de exposición; al aumentar la dosis aumenta la severidad. Aunque en la combustión se generan muchos asfixiantes, sólo se han medido en suficiente concentración, para causar efectos tóxicos agudos, el monóxido de carbono (C0) y el cianhídrico (HCN).

La gran mayoría de las muertes por incendios ocurren a causa del monóxido de carbono (CO) más que por cualquier otro producto tóxico de combustión. Este gas incoloro e inodoro está presente en cada incendio, y mientras más deficiente es la ventilación y más incompleta es la combustión más grande es la cantidad de monóxido de carbono formado.

El cianuro de hidrógeno (HCN) se produce por la combustión de materiales que contienen nitrógeno. Estos materiales pueden ser naturales o sintéticos, como la lana, seda, polímeros de acrilonitrilo, nylon, poliuretano y resinas de urea. El dióxido de carbono debe ser tomado en cuenta debido a que es uno de los resultantes de la combustión completa de materiales carboníferos. El CO2 es incoloro, inodoro y no inflamable. Los incendios que ardan libremente deben formar generalmente más dióxido de carbono que los incendios que arden lentamente son llama.

 

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