Ingeniería estructural contra incendios

La ingeniería estructural contra incendios puede definirse como una disciplina específica dentro del ámbito de la ingeniería de seguridad ante incendio relativa al análisis del comportamiento estructural durante un incendio.

Los fundamentos del cálculo ante incendios para las estructuras de los edificios se definen en la norma EN 1990, donde se establece que el cálculo ante incendios debería basarse en el desarrollo del fuego, la respuesta térmica y el comportamiento mecánico. El comportamiento requerido de la estructura puede determinarse mediante un análisis global, de las sub-estructuras o de los elementos, así como por el uso de datos tabulados, obtenidos mediante análisis o ensayos.

Considerando el comportamiento del fuego se pueden definir las acciones térmicas a las que se verán expuestos los elementos estructurales. En el enfoque prescriptivo, la acción térmica puede determinarse utilizando la curva nominal tiempo-temperatura definida en la norma EN 1991-1-2. Para edificios se suele utilizar la curva estándar tiempo-temperatura (la curva ISO).

Tras haber determinado las acciones térmicas, se considera la respuesta térmica de la estructura mediante un método de análisis de la transferencia del calor adecuado, para determinar el historial temperatura-tiempo de la estructura.

Por último, el comportamiento mecánico de un elemento puede evaluarse mediante análisis o ensayo, con el fin de determinar su resistencia dado el historial temperatura-tiempo.

Según la función que desempeñe un elemento estructural, la aceptabilidad de su comportamiento mecánico puede evaluarse según uno o varios de los criterios siguientes, evaluándolos en base a su análisis o a ensayos de resistencia al fuego.

  • Función portante (R): aptitud de una estructura o de un elemento estructural para soportar las acciones especificadas durante la exposición prevista al fuego, conforme a criterios establecidos.
  • Aislamiento (E): aptitud de un elemento separador de un edificio, cuando está expuesto al fuego por una cara, para limitar la elevación de la temperatura en la cara no expuesta por debajo de valores establecidos de 140ºC (media) y 180ºC (máximo).
  • Integridad (I): aptitud de un elemento separador de un edificio, cuando está expuesto al fuego por una cara, de impedir el paso de las llamas y de los gases calientes a su través y de impedir la aparición de llamas en la cara no expuesta.

Las normativas nacionales señalan cada una de las tres categorías anteriores mediante la letra de referencia que se indica seguida del requisito del tiempo. Por ejemplo, un requisito de la función portante de 60 minutos para un elemento concreto se expresaría como R60.

La función portante (R) es un requisito para todos los elementos estructurales. No obstante, el aislamiento (E) y la integridad (I) sólo son necesarios para elementos separadores, como por ejemplo las puertas cortafuegos, cortinas cortafuegos, losas los forjados y las particiones, que forman los límites de compartimentación resistentes al fuego.

1 Comentario

  1. MICHEL MAMBUENI MAKWALA

    bonjour; je souhaite collabore avec vous.je suis promoteur d’une entreprise spécialise en sécurité incendie en RDC

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