Sistemas de extinción con gas, se reducen las opciones

Siempre que abordamos la aplicación de un sistema de extinción con gas, la primera consideración que debemos tomar es la elección del tipo de gas más idóneo para el riesgo a proteger dependiendo de su tipología y características constructivas de la sala o zona.

Dentro del abanico de agentes extintores que disponemos podríamos diferenciar varios grandes grupos, entre los que nos encontramos aquellos que emplean gases inertes, gases fluorados o agentes limpios.

Gasesfluorados

Más allá de las ventajas e inconvenientes que pueden tener cada uno de ellos y que trataremos más adelante en otra entrada, hoy quería hacer mención, a lo que parece ser el inicio de una restricción acusada en la aplicación de los gases fluorados. Desde que en el año 2005 se ratificó el Protocolo de Kyoto y que tiene por objeto la reducción del uso de los gases de efecto invernadero nos encontramos con agentes con gran aplicación en sistemas de extinción de incendios tales como el HFC-23 y HFC-227ea que desde la prohibición de gas halón, han ocupado un alto porcentaje del mercado, debido a su excelentes propiedades extintoras, unidas a un coste contenido y un factor de inundación bajo (cantidad de gas a descargar para un volumen de la sala a proteger).

El 1 de enero de 2014 entró en vigor la Ley 16/2013 del 29 de Octubre, por la que se establecen determinadas medidas en materia de fiscalidad medioambiental y se adoptan otras medidas tributarias y financieras, que afecta en cierta medida a la comercialización de gases fluorados de efecto invernadero destinados a la extinción de incendios. En este aspecto los más afectados son aquellos que superan un PCA (Potencial de Calentamiento Atmosférico) de 3500, en cambio lo que estén por debajo de este índice recibirán una excepción del 90%.

Asimismo, como medida transitoria, durante los años 2014 y 2015 la aplicación del impuesto resultante a pagar en aquellos casos en los que sea de aplicación es progresiva. De esta forma, durante el año 2014 se le aplicó un coeficiente del 0.33 y durante el 2015 será del 0.66. Adjuntamos una tabla resumen:

tabla

Como conclusión podríamos determinar que entre los gases más utilizados, principalmente HFC-23 y HCF-227ea, el primero queda prácticamente descartado, puesto que una recarga de este gas nos costaría la friolera de 100 €/kg de tasa, al que habría que sumar el precio/kilo del propio gas, mientras que el segundo dispone de una tasa de 7 €/kg, que frente a otras alternativas del mercado todavía lo deja en una posición lo suficientemente competitiva.

Ahora bien, ¿tiene realmente sentido prohibir o penalizar el uso de estos agentes de excelentes prestaciones en sistema de protección contra incendios? Si pensamos que no son productos de consumo, es decir, la mayoría de ellos terminaran su vida útil sin haber sido descargados, la afectación ambiental que puedan provocar es prácticamente nula.

Dejar una respuesta

Su dirección de correo no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies